Los Storm Trooper también tienen su corazoncito…
Cuando acaba su jornada laboral, un Storm Trooper vuelve a casa, se olvida de los rebeldes y lleva una vida como las nuestras. Lo que más le gusta es pasar los domingos con su hijo y jugar con él intentando olvidar que, mañana lunes, El Imperio Contraataca.
Visto en diestro y siniestro blog